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Lo que aprendí de la depresión

Hace ya casi dos años que regresé y al estar de nuevo en mi (no tan) adorado país, me enfrenté a una extraña sensación que no había vivido. Una extraña tristeza que parecía no querer irse y que a ratos parecía más que una "simple tristeza" o un "mal momento". Lo que me diagnosticó la terapeuta que consulté (exhortada por otros por supuesto) fue una "depresión moderada". Y si eso que yo sentía, ese desazón y desasosiego era "moderado" no quiero ni pensar cómo será para aquellos que es crónico o fuerte. Así que luego ya de haber vivido esta etapa y aún seguir en tratamiento porque esa vaina cómo que no se va así de fácil, he tenido un poco de perspectiva. Antes de vivir esto, era difícil entender lo que era realmente estar deprimido. Y creo que no es necesario vivir nada de esto: nos falta empatía alrededor del tema y divulgación para desmitificarlo. Alrededor de la depresión existen varios estigmas que duran y perduran, pero solo hacen mucho dañ...

Límites

"Si para todo hay término y hay tasa  y última vez y nunca más y olvido  ¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,  sin saberlo, nos hemos despedido?" - Límites, Borges Me obsesionan los temas que tienen que ver con la nostalgia. Creo que rara vez nos detenemos a apreciar lo chévere que es un momento y cuando nos damos cuenta, ya se ha acabado. Es ahí cuando entra la nostalgia. Memorabilia.  Por estos días de reencuentros, he recordado lo feliz que fui durante mis ocho meses en Hamburgo. No fui yo sola la que pensó eso. Quienes estuvieron allí conmigo ahí también lo sienten. A todos nos costó entender que esa maravillosa época se había acabado y cada uno a su manera hizo su duelo para entender que una era ya había terminado. Una etapa feliz acabó para darle paso a una más incierta. Ni buena ni mala, solo quizás diferente.  En el reencuentro, hablamos de lo incomprendidos que nos sentimos a regresar a nuestros entornos anteriores y lo difícil que ...

Maternidad

Hay algo en el estar cerca a la madre de uno que no se compara con nada. El estar cerca a la mamá le da a las más pequeñas y grandes criaturas una sensación de seguridad, comodidad y serenidad que no se consigue en ningún otro lugar. Y aunque muchas veces hay diferencias, la sensación de siempre ser comprendidos por nuestras madres supera cualquier cosa. No hay quizás ninguna otra persona que pueda entender tanto a otro como una madre a su hijo, o al menos no de la misma manera. Por estos días luego de una cirugía inesperada, mi mamá vino a visitarme y a cuidarme, algo que realmente no pasaba hace muchos años, quizás más de diez. A su lado sentí ese confort, seguridad y serenidad de la que hablaba y que creo difícilmente encontraré en otras personas.  También mientras hacíamos nuestras tranquilas caminatas por el parque de mi casa, ya unos días luego de la parte más álgida de mi recuperación, veía en sus ojos la inmensa ternura que está dentro de ella. Le llamaban la atenci...

El propósito de no tener propósitos

En este 2018, el propósito es no tener propósitos. Luego de un 2017 frustrante y depresivo, nada más refrescante que ser una veleta sin rumbo y ver sencillamente qué pasa. Aunque exagero cuando digo que no habrá propósitos como tal. Los propósitos serán simples y podrán cumplirse día a día. Serán metas cortas y no miraré más allá del panorama próximo a unos meses. Luego de muchos años pensando en el "futuro", este año el único propósito, además de no tener propósitos, es ser feliz.

Máquina del tiempo

Sé que han habido momentos difíciles en mi vida, pero creo el que más me marcó de todos fue el último año del colegio. Aunque nunca fui ni la más popular ni la más 'amiguera', ese fue el año en el que sentí con toda la furia el precio de ser indiferente e incomprendida. Por razones que aún me son difíciles de entender, casi todas las personas que me habían hablado por seis años me dieron la espalda y fue durante ese año que estuve completamente sola en el salón de clases. El año en el que se supone, la nostalgia invade a estos pseudo pubertos incipientes que entran a la universidad, yo solo quería salir corriendo del colegio y nunca más volver a saber nada de un lugar que aún al día de hoy, recuerdo con poca gratitud. En ese momento, lo que más me dio fuerza para continuar fue mi hermana, quien me integró en su grupo de amigas del barrio y no me dio la espalda, a pesar de lo inmadura y seguramente odiosa que fui con ella en repetidas ocasiones. Mi primo, con sus amigos, tam...

Mejores momentos año 2016

Publicado con un retraso de más de 9 meses, pero aún con la pertinencia de ser un gran año. Aquí va la recopilación añeja pero intacta de los mejores momentos del año 2016.  El año en el que Trump fue elegido presidente, en el que la economía se enredó como siempre, en el que murieron David Bowie, Prince y Leonard Cohen, en el que el NO ganó en el referendo y en el que ocurrió el Brexit, ha sido uno de los más intensos para la humanidad entera. Evidentemente, mi 2016 no fue la excepción y fue un año lleno de emociones fuertes, momentos dramáticos, alegrías, tristezas, fiestas y noches de soledad. Aún no sé qué pensar de este año que se me hizo eterno, en el que los cambios fueron la constante y la calma estuvo ausente. Fui feliz, fui triste, fui millonaria, fui robada y fui sobre todo diferente. Siento que de alguna manera he cambiado en algunos asuntos que me tuvieron atascada en el 2015 y de ideas extrañas en mi cabeza que no me dejaban crecer. Siento que muchas de esas ide...

Documentación feliz

¿Qué pasa con aquello que no documentamos fervientemente? ¿Mueren los recuerdos si realmente no los recordamos? ¿Cambia nuestra vida si cambiamos nuestros recuerdos? ¿O cambian nuestros recuerdos conforme pasa nuestra vida? Por estos días me di cuenta del montón de cosas que he vivido y del montón de cosas que he olvidado. A propósito o por cuenta de una memoria que con los años se sobrecarga más y trabaja menos. Por eso, aprovecho este blog para recordarme a mí misma la importancia de documentar más mis recuerdos, sin caer en el trauma del selfie exagerado o la pérdida de la espontaneidad. Poco a poco ciertos detalles se nos van olvidando, y quizás tendemos a recordar más lo malo que lo bueno. O más bien, quizás yo tiendo a recordar más lo malo que lo bueno, dada mi naturaleza negativa y pesimista. En pro de los buenos recuerdos, documentaré más aquellos detalles que me hacen feliz.